[INTRO — Guitarra grave y arrastrada, como cuero viejo crujiendo.)
(Viento del desierto. Un golpe lento de batería como pasos sobre tierra seca]
No me hicieron. No me eligieron.
Me forjé solo… donde el sol quema y nadie manda.
(VERSO 1)
No llevo placa que brille en el pecho
ni rey al que le deba pleitesía.
Me enseñaron que las leyes de papel
se rompen igual que cualquier promesa vacía.
He visto a los poderosos comprar justicia,
he visto al inocente pagarle al error.
Así que tomé mi propio camino:
ser mi propio juez… y mi propio honor.
(ESTRIBILLO — Pesado, firme, con guitarra distorsionada y batería marcada)
No vengo a pedir permiso, no vengo a pedir perdón,
mis reglas las llevo escritas en la sangre y en el corazón.
Que hablen, que maldigan, que inventen lo que quieran decir…
YO SOY MI LEY. Y eso me basta para vivir.
No hay cadena que me ate, no hay juez que me defina,
mi conciencia es el único testigo en esta vida.
Hago lo que digo, y digo lo que siento…
mi palabra es mi ley. Y no hay más argumento. 🎵
(VERSO 2)
Dicen que camino fuera del sendero,
que no respeto lo que todos respetan.
Es que yo respeto más a un hombre honesto sin nada,
que a un rey que robó su corona y su moneda.
Si soy duro es porque el mundo fue duro conmigo,
si no me rindo es porque aprendí a resistir.
No busco que me entiendan ni que me aprueben,
solo busco ser yo… hasta el día en que deje de existir.
(PUENTE — Más oscuro, casi un susurro)
La frontera no está en el mapa.
Está en dónde trazas la línea de lo que está bien y lo que está mal.
Y esa línea… la dibujo yo.
Nadie más. Solo yo.
(ESTRIBILLO FINAL — Con toda la fuerza, rugiente)
No vengo a pedir permiso, no vengo a pedir perdón,
mis reglas las llevo escritas en la sangre y en el corazón.
Que hablen, que maldigan, que inventen lo que quieran decir…
YO SOY MI LEY. Y eso me basta para vivir.
Cuando caiga el último sol y se apague mi fuego,
no dirán que fui perfecto… pero dirán que fui mío.
[OUTRO — Guitarra seca y lenta, desvaneciéndose como polvo en el camino]
Mi ley.
Mi vida.